Seguramente la gran mayoría de las personas quisimos una mascota cuando éramos chiquitos. Preferentemente un perro, pero en su defecto podía ser un gato, un conejo, una tortuga o un canario, el tema era tener “ese amigo” con quien jugar constantemente y a quien darle amor de manera desinteresada.
Si hablamos específicamente del perro, se dice que es el mejor amigo del hombre y una frase muy femenina es: “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”, frases que realmente pueden representar lo que ellos son como seres.
Esta columna es un homenaje especial a mi perrito Mateo, un caniche excepción a la regla. Tranquilo, mimoso, juguetón y lleno de amor. Con él aprendí a cuidar y querer un ser de este estilo.
En mi círculo más íntimo digo que es mi hijo porque realmente necesita casi los mismos cuidados que un bebé: que le des la comida, que lo bañes, que lo saques a hacer sus necesidades. Dependen al 100% de su dueño.
El 9 de julio de 2009 la llegada de Mateo me cambió la vida, su presencia llenó de alegría y vida mi hogar, me cambió la forma de ver las cosas, me ayudó a entender muchas otras, a dar amor sin límites y sacó a la luz mi instinto y protección maternal.
Desde que comencé a vivir esta experiencia promulgué el bienestar que genera tener un “pichicho” en casa, cómo nos transforma la vida pero siempre generando en los demás la conciencia del cuidado que merecen y sobre todo el amor que necesitan, porque por momentos pareciera que solo de eso viven.
Así que háganme caso: ¡Tengan perros, cuídenlos y ámenlos que todo eso SEGURO se les será recompensado!
Guadalupe Kochdilian
me encantó ! hermosa nota
ResponderBorrarHermosa la nota y re sincera. Un perrito cambia la vida de cualquier persona que sepa amar.
ResponderBorrarMuchas gracias chicas!!
ResponderBorrar