La Fanciulla en El Exprimidor con Ari Paluch

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jueves, 2 de diciembre de 2010

El aburrimiento


Probablemente,  muchas veces habremos sentido aburrimiento. No hablo del aburrimiento patológico casi depresivo que hasta hace mal fisicamente sino del aburrimiento “postmoderno”, en el que uno tiene al alcance de la mano prácticamente todo y sin embargo nada es suficiente.

Personalmente pienso que en lo cotidiano hay más mujeres aburridas que hombres, y eso pasa porque en general, obviamente no en todos los niveles sociales, las mujeres se tienen que ocupar más de tareas que no eligen como casa e hijos y se pueden dar el lujo de cambiar de trabajo o de profesión si no son el sostén de la familia e inclusive de no trabajar, esto las hace dudar, estar un tiempo sin una ocupación y funcionar de satélite familiar.

El hombre en cambio termina la universidad o decide su profesión y pone el piloto automático y le da para adelante, primero porque prefiere 100 veces trabajar que ocuparse del hogar y segundo porque siente que no le queda otra, él es el que tiene que parar la olla.

Cuando la mujer está aburrida es peligrosa porque puede tomar 2 caminos:
- o se busca algo para divertirse y lo más divertido que se me ocurre es un señor que la entretenga.
- o le “rompe los kinotos” a todos los que tiene cerca.

Tal como pasa con los chicos: precisamente el aburrimiento es lo que los induce a cometer travesuras (lo que coloquialmente se llama "portarse mal").

Los hombres aburridos se ven más el fin de semana o en las vacaciones, son esos hombres ansiosos que están alienados en su trabajo y que se encuentran de pronto sin nada que hacer y compartiendo 24 con su familia sin poder disfrutar de nada.

Para entender esto alcanza con caminar un domingo a la tarde por cualquier shopping y mirarle la cara a los tipos que con la mirada perdida pasean junto a sus esposas, como acompañándolas quién sabe a dónde.

Muchas veces lo que nos aburre es justamente nuestra pareja.
¿Pero que es lo que más les aburren a los hombres de las mujeres y a nosotras de ellos?

Los hombres aseguran que lo que más les aburre son las mujeres charlatanas “que hablan todo el tiempo sin preguntar”, o “que lo hacen siempre en primera persona”, o “que cuentan cosas todo el tiempo”.

En segundo lugar a los tipos les aburren mucho las vueltas, y se refieren a los preparativos antes de una salida (que si vamos acá o allá, que si salimos con los martinez o los gómez, que si me pongo el vestido rojo o el negro), y en tercer lugar el enrosque femenino, las roscas que se arman cada vez que se nos mete algo en la cabeza y siguen con eso día tras día, ejemplo: quiero alfombrar la casa entonces los siguientes 15 días hablamos de colores de alfombras, de precios de alfombras, de tiendas que venden alfombras y de las alfombras de las casas de nuestras amigas.

A las mujeres en cambio nos aburre de ellos las no conversasciones y las conversaciones de futbol, nos aburre compartir con ellos las películas de acción + ciencia ficción del tipo "triple x" y mucho mas si es la “saga” y si el tipo es un fanático que se conoce todos los personajes y diálogos de la película, pero lo que más nos aburre son los planteos económicos del tipo “ayer te dejé 100 pesos, ¿que hiciste? ¿Ya los gastaste?, puede ser que cuanto más gano más gastamos, voy a tener que salir a robar” y mucho más cuando eso ¡¡¡es diario!!!

Lo que más nos aburre a ambos es el sexo rutinario pero afortunadamente eso tiene solución, igual lo dejamos para la próxima.


Mariana Marotta

SIN ABURRIMIENTO, NO HAY CAMBIOS


Hace exactamente ocho días que NO tengo internet en casa…

Sí, una semana entera afuera del “mundo”.

La tele casi ni la cuento, aunque debo reconocer que extraño al Discovery, el Gourmet y algunos canales de deportes.

No habría mejor excusa entonces para hablar del aburrimiento.

Es que por momentos las horas me aplastaban. Estaba como un animal enjaulado. Caminaba de punta a punta el dos ambientes haciendo surcos en el ya corroído parquet. Por momentos sentía que desaprovechaba mi vida.

Pero, ¿por qué me pasó esto?


He aquí algunas experiencias y conclusiones.
 
·        La primera y principal: ya no puedo vivir sin navegar, pero por otro lado ahora sé que no puedo estar tanto tiempo mano a mano con Google.

·        Segunda: tuve una buena sensación (más allá de estar obligado por las circunstancias): volver a los libros. La recomiendo.

·        Tercera: la conexión “hombre al pedo – animal” fue fantástica, salvo para mi perro que lo volví loco.

·        Cuarta: una reevaluación de mi vida en materia profesional, que me sirvió para darme cuenta por ejemplo en qué me quiero especializar, algo que nunca me había planteado antes.


En definitiva, lo tomo (porque siendo las 6 de la tarde de hoy jueves todavía sigo sin el servicio) como una práctica de adaptación.

Me imagino que algunos pensarán: pero mirá la pavada que le tuvo que pasar a este pibe para que replantee su vida. Es cierto, pero creo que esas pequeñas cosas, son las que logran grandes cambios.

Ahora estoy convencido que es muy bueno tener momentos de “no saber qué hacer”. Hace que la imaginación y la motivación tomen el vuelo que deben tener, aletargado por la rutina diaria del sistema impuesto.

Creo que es hora de levantar la mirada y decidir hacia dónde quiero ir.

Entonces proclamo: gente aburrida, usemos esa energía para modificar el mundo. Pero si esto nos queda enorme, y sentimos que debemos hacer algo, empecemos por cambiar el nuestro.


Hernán Hualpa