BOICOT SENTIMENTAL
¿Vemos las señales?
¿Las leemos?
¿O simplemente recorremos el camino de memoria sin prestarles atención?
Hace un tiempo (considerable), creía que la búsqueda desesperada de pareja era la única solución para encontrar, tal cual me decían: “la que te mueva la estantería”.
Ni siquiera los libros encontré…
Después estuve convencido por un rato que la mejor opción para no seguir seleccionando la “media naranja”, era no buscarla más. “Ella me va a encontrar a mí…”
Nunca llegó, obvio… Entonces cargué el cartucho y salí a tirar balas de chamuyo a quemarropa.
Tampoco funcionó. Pero, ¿por qué?
A ciencia cierta, no lo sé… Pero les puedo compartir una absurda teoría que especulé.
Estaba claro que cualquiera fuera la opción mi atención estaba depositada solamente en llegar al destino… Entonces un buen día leí por algún lugar: “buscar no siempre te lleva a encontrar lo que buscás”. Es por eso que me pareció lo más apropiado nombrar este extraño fenómeno: “boicot sentimental”.
Pero, ¿cómo funcionaba exactamente?
Era simple. Al querer llegar con desesperación a mi objetivo, le quitaba atención por completo a todas las señales que se iban presentando. Tal vez alguna decía algo importante. Algo por lo que valiera la pena parar o al menos reducir la velocidad. Ni hablar de las de “PELIGRO” y “NO AVANZAR” a las que ni pelota les di.
A partir de esas experiencias empecé a divagar una conclusión para tan descabellada hipótesis: las señales son infinitas (como las rutas), pero el camino es uno. El que tiene el mejor paisaje. El que me hace feliz. El que jamás me daría vergüenza mostrarlo porque es el que elegí. Mi camino.
En fin, después de visitar algunos destinos temporales hoy estoy exactamente donde quiero estar, pero si tuviera que recorrer una nueva y extraña ruta, sabría que al momento de buscar pareja respetar las señales sería la mejor opción para disfrutar del viaje…
Hernán Hualpa
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