La Fanciulla en El Exprimidor con Ari Paluch

jueves, 28 de octubre de 2010

SEGÚN PASAN LOS BAÑOS 


Trono, santuario, cueva, trinchera, viorsi, tualé, biblioteca, tocador, son dististos términos que nos llevan a un mismo lugar: el baño. 

Debo confesar que para mí no es un ambiente más. No, para nada. Es un lugar imprescindible. 

Por suerte el paquete turístico de mi depto incluye visitas ilimitadas por día. Es que entre los que muchos llamábamos hacer lo primero y lo segundo, más la ducha, más otras incursiones de descarga, aseo y acicalamiento calculo más de diez entradas diarias. 

Eso es hoy. Cuando vivía en familia se hacían complicados los “turnos” de utilización. ¿Por qué cuando más apurado estás, te anticipa el abuelo con el diario (y todos los suplementos y revistas) en mano? O mi vieja (imagino hermana, pero no es mi caso) con sus pinturitas interminables. Había no menos de cinco espejos en esa casa, pero ella sólo se maquillaba en el baño… 

Pero no todos son lo mismo. Algunos amigos me han confesado que no pueden “ir” a baños ajenos. Yo no tengo ese problema, pero es cierto que uno siente cierta incomodidad. Tal vez por ruidos u olores indeseados, o quizá por diferentes situaciones que describo a continuación: 

  • Nos sentamos y jamás nos dimos cuenta que no había papel… Oops… 
  • Hicimos lo que teníamos que hacer y no nos podemos deshacer de eso… Ni siquiera con las reiteradas, insistentes y nerviosas descargas del depósito del inodoro. ¿¿¿Y AHORA??? 
  • Jamás nos avisaron que no debíamos tirar la cadena del trono y ¡splash! Todo el baño lleno de agua. 
  • Recibir la pregunta incriminadora: ¿vos fuiste al baño recién? Sí, respondemos haciéndonos los desentendidos… Ah, porque no evacuaste bien… (¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!) 

Además nunca supe resolver el enigma de cómo decir que estoy apuradísimo, sin que se note que lo estoy. He probado diferentes maneras pero ninguna me conforma: 

  • Visito al Señor Roca y vengo. 
  • Voy a mandar un fax. 
  • Me voy, que está asomando la cabeza la tortuga. 
  • Voy a quitarme un peso de encima. 
  • Voy a plantar un pino. 
  • Fabrico un par de muñecos sin cabeza y vuelvo. 
  • Voy a despejar una incógnita. 
  • Voy a liberar a los rehenes. 
  • Me está viniendo la inspiración. 
  • Voy a pasar lo abstracto a lo concreto. 
  • Me voy a conectar para hacer un download. 
  • Voy a jugar a ¡Hombre al agua! 
  • Necesito ir a des-comer. 
  • Voy a soltar el ancla. 

Y después de utilizarlo me doy cuenta que mi baño está muy sucio. ¿Por qué? Tengo una teoría… Mis amigos deben limpiarlo de vez en cuando. 

Otra situación muy incómoda para mí es tener un apuro y utilizar baños públicos, toilettes o restrooms, según la decisión del dueño. Hay que ser muy creativo… Y si completamos algún curso de malabarismo mejor. Algunos no tienen tabla, otros directamente no tienen sanitario, están mojados con vaya saber uno con qué y desde hace cuanto. 

Ni hablar de cuando viajamos en patota a la costa en vacaciones. No sé si será por lo rasca que éramos, pero nos tocó una ducha que había que ¡enchufarla! para que caliente el agua… Imaginen cuando entraba el último de diez flacos que veníamos de pasar unas ocho horas en la playa. En ciertas ocasiones hemos encontrado las verdaderas arenas movedizas… 

En fin… Mi conclusión entonces es que el baño fue, es y será una ducha… Perdón, quise decir lucha... 

¡Fuerza! 


Hernán Hualpa

1 comentario:

y vos que pensás???